Durante el cierre del 2024, las áreas de recursos humanos y legales de múltiples organizaciones peruanas desarrollaron planes estratégicos para anticiparse a los desafíos laborales del 2025. El planeamiento incluyó el análisis de nuevas regulaciones, tendencias organizacionales y lineamientos de SUNAFIL, con el objetivo de mitigar riesgos y optimizar la gestión del talento.
Entre las prioridades definidas, se encontró la adecuación del reglamento interno, actualización de contratos bajo las nuevas modalidades permitidas, y la implementación de políticas para fomentar el bienestar y la retención del personal. El trabajo remoto e híbrido continuó siendo una modalidad relevante, por lo que se fortalecieron los controles sobre asistencia, productividad y seguridad de la información.
Asimismo, se abordó el fortalecimiento del clima laboral, mediante programas de desarrollo de liderazgo, evaluaciones de desempeño, y estrategias para evitar conflictos laborales o demandas judiciales. La prevención del hostigamiento, la inclusión de personas con discapacidad, y el cumplimiento de cuotas laborales también formaron parte de los ejes principales.
Adicionalmente, muchas empresas reforzaron la documentación laboral: legajos, registros de asistencia, boletas electrónicas y manuales de políticas. Estas acciones permitieron estar mejor preparadas ante eventuales fiscalizaciones o inspecciones de SUNAFIL.
En general, el planeamiento laboral para 2025 buscó alinear los objetivos empresariales con la normativa vigente, creando condiciones sostenibles para el crecimiento organizacional y reduciendo contingencias laborales.